dissabte, 16 febrer de 2013

Polvo en el neón, de Carlos Castán y Dominique Leyva


"Conducir por cualquier carretera sin excesivas ganas de llegar a puerto puede ser en sí todo un destino. En cualquier caso, para el pensamiento es lubricante y pura vitamina porque de esa forma, con las manos agarradas al volante y el pie derecho bien hundido en el pedal, adelantando un camión tras otro, con la mirada puesta en el centro del horizonte al que apunta con descaro la cinta de asfalto, no es difícil rozar la sensación de la propia vida de uno como algo realmente en movimiento, una fuerza en marcha que va disparada hacia algún lugar y de la que, de un modo o de otro, se tiene al menos parte del control." 

Así empieza 'Polvo en el neón' una novela fotográfica de Carlos Castán -texto- y Dominique Leyva -fotografías-; publicada por Tropo Editores

Lean (y vean) el primer capítulo completo (aquí)


Polvo en el neón es una obra atípica y exquisita. En ella se combinan la prosa limpia, precisa y llena de texturas del escritor Carlos Castán y las imágenes del fotógrafo Dominique Leyva. La historia gira en torno al reencuentro consigo mismo del protagonista (Quinn) a través de su viaje para tomar posesión de un motel que le deja en herencia una tía lejana. 

Quinn deja en casa una mujer que le engaña, una amante despechada, y en el camino va reencontrándose con antiguas pasiones y con los restos de su naufragio familiar. Polvo en el neón es una historia de viajes interiores y exteriores, donde el cambio de motel, cada nueva habitación, los gestos de cada conserje o los sonidos de las habitaciones de los vecinos, son una maravillosa alegoría del vacío interno que el protagonista está empeñado en investigar, conocer y destruir, sin percatarse que esto mismo que desea aniquilar es la propia esencia de su ser.